Cuando el arrendamiento de inmuebles es un negocio de tradición familiar o una actividad que se ha realizado por muchos años, existe cierto escepticismo ante las nuevas dinámicas o prácticas que sugiere el mercado para mejorar este tipo de actividades. Sin embargo, los tiempos cambian y hoy son más comunes los riesgos de arrendar por cuenta propia.

Muchas personas obvian la recomendación de arrendar con una inmobiliaria experta porque su actividad ha rendido frutos, cuentan con inquilinos responsables y jamás han recibido uno de sus inmuebles en mal estado. La realidad es que lo anterior no posee ninguna garantía, y son condiciones más producto del azar, que de un proceso juicioso que le brinde respaldo tangible al propietario.

Para ilustrar mejor el tema, te recomendamos leer el siguiente caso:

Pepe tiene 75 años y siempre ha vivido de los ingresos que le generan los arrendamientos de sus inmuebles. A pesar de que con ello ha construido su patrimonio y el de su familia, el estrés ocasionado por la promoción, la elaboración de contratos, lidiar con el deterioro de los inmuebles, la administración, la facturación electrónica, los incrementos, la tributación y las demoras para arrendar, le han dejado múltiples problemas de salud.

Evaluando las posibilidades de Pepe, lo más recomendable para él es dar un paso atrás y obtener más tiempo libre. Pero no podrá hacerlo solo, necesita contar con la experiencia, el equipo profesional y los canales más efectivos para gestionar sus propiedades sin tener que ocuparse de los mismos.

Contactar a una inmobiliaria experta es entonces fundamental, y por ello te contamos más sobre los beneficios a los que puede acceder el propietario al poner sus propiedades en manos de profesionales:

  • Rapidez: según un estudio de Galería Inmobiliaria del 2015, en promedio, una inmobiliaria arrienda un inmueble 34 días más rápido que un propietario por cuenta propia.
  • Precio: las inmobiliarias conocen el sector, por eso analizan el inmueble y sugieren un canon de arrendamiento adecuado que esté dentro de los precios del mercado.
  • Promoción: las inmobiliarias tienen una amplia base de clientes, lo que les permite promocionar el inmueble con efectividad. Así es como contactan a personas interesadas en arrendar bienes con las características de la oferta.
  • Visitas: ofrecen el mejor servicio, pues las inmobiliarias muestran inmuebles las veces que sea necesario a potenciales arrendatarios, en los días y horarios que ellos elijan. Este tipo de atención también incide en la decisión del potencial inquilino.
  • Seguimiento: las inmobiliarias actúan bajo un sistema organizado de seguimiento de las ofertas, las clasifican y le informan al propietario sobre la evolución en la comercialización del inmueble.

Con lo anterior en mente, cabe resaltar que el propietario se enfrenta a otros riesgos que se relacionan con la norma. Por ejemplo, si el arrendatario decide subarrendar el inmueble, es prácticamente imposible para el propietario darse cuenta que lo hizo. Por el contrario, la gestión habitual de una inmobiliaria experta permitirá que esta infracción sea fácilmente detectada.

Siendo el subarriendo una modalidad en auge en el país, poco regulada y con diversos vacíos legales, el propietario y sus inmuebles están totalmente expuestos a daños y perjuicios. 

Las inmobiliarias expertas previenen estos dolores de cabeza con la asesoría legal adecuada, que protege la tranquilidad del propietario y las inversiones en propiedad raíz.

Recuerda que ninguna compañía diferente a una inmobiliaria podrá brindarte este tipo de soluciones.